El duelo no tiene un tiempo exacto, pero ¿Cuándo necesitamos pedir ayuda durante un duelo?

El duelo no tiene un calendario único y universal, pero no significa que tengamos que atravesarlo sin apoyo cuando afecta nuestro día a día.

TANATOLOGÍAINTERVENCIÓNSALUD EMOCIONAL

Nataly Vivian

8/17/20262 min read

woman leaning on bed
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El duelo es una experiencia humana, y no posee un tiempo "correcto" o "preciso" para elaborarse.

Sin embargo en en algunas ocasiones el dolor puede hacerse tan intenso y persistente que inhabilita la vida. "Todo duelo duele" pero en muchas ocasiones ese dolor no encuentra cauce: pasan los meses, los años y la persona sigue instalada en la herida sin conseguir que el tiempo alivie algo.

En este artículo quiero ayudarte a distinguir el duelo que, aunque es duro, sigue su curso, del duelo que que se ha quedado congelado. Al hacer una distinción no busco patologizar el dolor sino reconocer señales que puedan servir para saber si necesitamos apoyo para transitar aquello que, por ahora, resulta demasiado difícil llevar a solas.

Comenzaré diciendo que el "duelo normal no es lineal, pero avanza" funciona muchas veces por oleadas, hay días de mucho dolor -sobre todo en fechas específicas- pero también hay momentos de calma. Quien atraviesa un duelo pasa por un proceso complejo que puede manifestarse emocional, física, cognitiva y socialmente. El problema no está en cuanto sentimos, sino en como ese dolor comienza a relacionarse con nuestra vida. El doliente en un duelo "normal" va recuperando gradualmente ritmos en sus rutinas de sueño, alimentación, trabajo, vida social.

Sin embargo cuando el sufrimiento persiste se intensifica o comienza a limitar nuestra capacidad de vivir podemos hablar de complicaciones. Según los criterios del Trastorno de Duelo Prolongado (DSM-5TR, 2022), deben cumplirse ciertas condiciones:

  • La tristeza no disminuye con el tiempo, o incluso se intensifica.

  • Dificultad persistente para aceptar la realidad.

  • Evitación marcada de todo lo que recuerde a la persona o pérdida, o en el extremo opuesto, incapacidad de desapegarse a esos recuerdos.

  • Sensación de que una parte de uno/a mismo/a ha muerto, o que la vida ha perdido sentido de forma definitiva.

  • Entumecimiento emocional o culpa extrema.

  • Aislamiento social marcado y abandono de actividades que antes daban satisfacción.

  • Incapacidad sostenida para retomar el funcionamiento habitual, trabajo, cuidado, rutinas básicas.

Es importante mencionar que puede compartir síntomas con la depresión, pero son cuadros distintos. El juicio clínico siempre debe considerar todas las esferas vitales así como su contexto social, cultural, etcétera.

Por último no existe una única respuesta a como hay que vivir un duelo, no hay un calendario específico ni etapas que todas las personas deban atravesar de la misma manera. Hablar de duelo implica precisamente cuestionarse.

Las pérdidas cambian nuestra manera de mirar el mundo y experimentar la vida, puedes pedir ayuda siempre que lo necesites, no se trata de "sufrir mucho" ni de "tardar demasiado", no tienes que enfrentar sola/o un dolor que está afectando significativamente tu bienestar.

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