Llorar sin pedir perdón.
¿Por qué nos disculpamos por llorar?
Nataly Vivian
8/18/20262 min read
Desde muy temprano se nos enseña que las emociones tienen una connotación "negativa" o "positiva" y bajo esta premisa interiorizamos la idea de que hay ciertas emociones que deben de mantenerse al margen del ojo público y en control.
Casi inmediatamente después de llorar las personas sienten la necesidad de decir "perdón" "que pena" "discúlpame" "ya se me pasará" (hablando sobre todo de personas adultas o con un nivel de conciencia mayor, porque es totalmente distinto cuando hablamos de niños/as).
Pero el llanto cumple funciones biológicas, psicológicas, sociales y emocionales.
Durante experiencias intensas pueden aparecer cambios en la respiración, frecuencia cardíaca y también el llanto. Desde una perspectiva evolutiva, el llanto es una forma de comunicación no verbal, tal es el caso de todos los seres humanos cuando son bebés e infantes.
El llanto forma parte de procesos emocionales y psicológicos a través de el manifestamos y procesamos emociones, pero no es solo un acto emocional, también es un acto social. Las lagrimas hacen visible un estado que podría permanecer oculto y pueden comunicar necesidad de apoyo, conexión con otros/as.
Pero culturalmente también se nos enseña a que existen situaciones, momentos, lugares en los que esta permitido llorar y otros en los que debemos contenernos.
Aquí surgen preguntas como ¿Qué hemos aprendido sobre lo que significa llorar delante de otros? particularmente en el duelo existen expectativas sociales sobre cuánto, cuándo y cómo debería llorar una persona después de una pérdida.
Socialmente se establecen normas sobre la expresión del sufrimiento y que quienes están de duelo pueden sentir presión para ajustarse a ellas.
Llorar no significa ser débil, estar roto o ser incapaz y estar perdiendo el control. Llorar es una forma que encuentra el cuerpo de expresar aquello que duele, las lagrimas muestran nuestra vulnerabilidad la cual no es algo malo.
No existe una cantidad correcta de lagrimas para elaborar un duelo, ni tampoco llorar o no hacerlo determina la profundidad y el dolor que se vive.
La próxima vez que las lagrimas aparezcan intentemos:
Permitirles aparecer
Experimentarlas
Respirar
